Hábitos saludables

Aprovecha al máximo las propiedades del kéfir

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Si creías que conocías a todos los integrantes del grupo de los lácteos estás muy equivocado. El kéfir llega para quedarse, pues dados sus extraordinarios beneficios, cada vez tiene más seguidores que no dudan en incorporarlo a su dieta cuando lo prueban. ¿Quieres saber cuáles son las propiedades del kéfir? Pues sigue leyendo…

¿Qué es el kéfir?

Su origen se remonta a miles de años atrás en el Este de Europa y Asia y aunque llegó a España hace años, lo cierto es que es un gran desconocido para muchas personas.

Si tú eres una de ellas, debes saber que kéfir da nombre tanto al conjunto de microorganismos que se utiliza para elaborar el kéfir como a la propia bebida de kéfir.

El kéfir es un hongo que fermenta al entrar en contacto con el azúcar de la leche de vaca o de cabra. El resultado es la bebida o yogur de kéfir de leche. Un alimento, de sabor similar al del yogur, rico en vitaminas, minerales, aminoácidos y con grandes propiedades probióticas.

Beneficios del kéfir

Dadas sus propiedades, el kéfir se ha hecho un hueco en muchos de los supermercados del país. Y es que hay pocos alimentos con unos valores nutricionales tan interesantes como los de esta bebida. Los cuales se traducen en los siguientes beneficios para la salud:

  • Potencian que la microflora intestinal se mantenga equilibrada y en orden.
  • Tienen propiedades antibióticas y combaten la aparición de hongos.
  • Hacen que el sistema inmune sea más fuerte y esté preparado para luchar en caso de que se produzca una infección.
  • Ejercen una acción protectora contra microorganismos patógenos que entran en nuestro organismo.
  • Neutralizan las toxinas que provienen del exterior y las que produce nuestro cuerpo.
  • Nos ayudan a hacer una mejor y más rápida digestión de los macronutrientes (proteínas, grasas…) permitiendo que sean mejor asimilados por el estómago.
  • Descomponen de modo más sencillo la lactosa (azúcar de la leche), la cual a muchas personas les produce desórdenes intestinales o incluso intolerancias alimenticias.
  • Sintetizan mejor las vitaminas presentes en los alimentos.

Por toda estas propiedades, se recomienda el consumo de kéfir en época de estrés, cuando no se lleva una alimentación adecuada, ante una enfermedad o convalecencia, cambios de estación…. Es decir, cuando el sistema inmune se pueda ver amenazado, ya que gracias a su poder probiótico se puede gozar de un sistema digestivo más sano y eficaz y una protección adicional sobre las defensas.

Kéfir de leche y kéfir de agua

Existen dos tipos de Kéfir, el kéfir de leche y el kéfir de agua. El primero, se prepara con leche, siendo el resultado final una bebida láctea con una consistencia muy parecida a la del yogur. A nivel nutricional, el resultado no puede ser mejor, ya que a los probióticos y nutrientes naturales del kéfir se le añaden las vitaminas, minerales y proteínas de la leche.

En cuanto al kéfir de agua, tenemos que decir que no se hace solo con agua, pues el kéfir ha de mezclarse con azúcar para poder fermentar, por lo que para obtener la bebida hay que añadir azúcar o bien otro líquido azucarado, como puede ser un zumo.

En este caso, el kéfir de agua no tiene tantas propiedades como el de leche, pero cuenta con la ventaja de no contener lactosa entre sus ingredientes, por lo que es perfecto para todos aquellos que son intolerantes a esta proteína.

¿Cómo se hace el Kéfir?

Para preparar el kéfir de leche casero necesitas conseguir algunos nódulos de kéfir y guardarlos en un tarro de cristal o plástico. Nunca en metal ni aluminio, pues puede dañar sus propiedades.

Ahora, añade la leche, que no debe ser desnatada y tiene que estar a temperatura ambiente.

En cuanto a la cantidad, depende de cuanto hongo tengas, pero en general se debe llenar hasta la mitad o 3/4 del tarro.

Cuando hayas añadido la leche, tápalo con un paño y no con la tapa del tarro. Guárdalo en lugar oscuro y seco durante 24 horas.

Pasado ese tiempo, cuela leche con un colador de plástico o tela.   Con la ayuda de una espátula (de plástico o similar), remueve el hongo para que pueda colarse bien y extraer todo el líquido, que debes ponerlo en otro tarro de cristal.

Cuando lo hayas colado todo ya tendrás tu bebida de kéfir de leche. Es similar al yogur, aunque puede resultarte algo más agria. Para corregirlo, agrega un par de cucharas de azúcar o canela.

En cuanto a los hongos, vuélvelos a meter en el tarro de cristal para conservarlos para la próxima elaboración de kéfir de leche.

Sin embargo, el kéfir no solo puede hacerse con agua o leche, también puede utilizarse cualquier otra bebida de origen vegetal. ¿Quieres que recordemos cuáles son las alternativas a la leche?

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Comentarios 2

  1. M° teresa

    Me a encantado todo lo que me aveis informado es muy importante lo que contáis es mas jamás hoy ablar de ello muchas gracias un saludo

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