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Níscalos, rebollones o robellones: todos los nombres del lactarius deliciosus

Níscalos

Si te preguntan si te apetece para comer un plato de lactarius deliciosus posiblemente rechaces el ofrecimiento, sin embargo, si te ofrecen un guiso con níscalos, seguramente empieces a salivar. Y no sería para menos.

El níscalo, robellon, rebollon, (tiene diferentes nombres dependiendo de la zona geográfica), es la seta comestible más abundante que aparecen en nuestros bosques. Además, posee propiedades alimentarias muy importantes, lo que la convierte, también, en una de las más saludables. Y si esto no fuese suficiente, posee un intenso sabor que ni siquiera ante un mal cocinado pierde identidad.

¿Quieres saber más sobre ellos? ¿su origen? ¿Sus propiedades alimentarias? Hoy te lo contamos todo.

Dónde y cómo cogerlos

Podrás recoger níscalos en otoño, tras las primeras lluvias, en pinares, especialmente en Cataluña y Castilla. Aunque si ves esto complicado los puedes encontrar en temporada en las fruterías y supermercados, lo cierto es que tienen un precio muy elevado.

A la hora de recogerlos es fácil identificarlos, pues tienen un característico color anaranjado.  Debes tener cuidado y no arrancarlos, sino cortarlos desde la base con ayuda de un cuchillo o navaja. Debes tratarlos con delicadeza, pues de lo contrario se romperán los sombreretes o las láminas, las cuales al oxidarse adquieren tonalidades verdes. Un buen transporte para las setas son las cestas de mimbre, de éste modo las esporas caerán al suelo y brotarán hongos nuevos.

Propiedades nutricionales

El consumo de níscalos se remonta a la época de los romanos, quienes además de su intenso sabor, se dieron cuenta de sus propiedades nutricionales. Entre ellas destacan la formación de anticuerpos, glóbulos rojos y blancos y el aumento de las defensas. Además ayudan a combatir el estrés y las migrañas, a controlar el colesterol, y son aconsejables para niños y embarazadas. ¿Otra propiedad? Combaten el estreñimiento. Eso sí, antes de consumirlos lávalos bien para quitarles toda la tierra y que no haya ningún parásito.

En cuanto a maneras de cocinarlos, hay muchas y variadas, desde hacerlos a la plancha, a utilizarlos como ingredientes para hacer croquetas, o bien en deliciosos guisos, como el de patatas con níscalos.

Receta

  1. Para hacer este estofado, comienza picando la cebolla y el pimiento y pocha ambos ingredientes a fuego lento en una cacerola.
  2. A continuación, saltea los níscalos ya limpios con un poco de ajo durante 3 minutos. Después, añade un chorrito de vino blanco y déjalo reducir durante otros 5 minutos.
  3. Cuando ya estén listos, agrégalos al sofrito de cebolla y pimiento.
  4. Ahora, echa en la cacerola las patatas peladas y troceadas, mezclando todo muy bien. Añade una cucharada de pimentón y, seguidamente, agrega caldo de ave cubriendo todas las patatas al completo.
  5. Deja cocinar unos 30 minutos a fuego lento y… ¡Listo para servir!

Si te ha quedado alguna duda sobre cómo recoger níscalos en el pinar, aquí tienes más trucos para recoger setas

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