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tarta de queso sin lactosa
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Tarta de queso sin lactosa

Tiempo de preparación40 min
Tiempo total40 min
Plato: Dessert
Cocina: Mediterranean
Raciones: 4 personas
Calorías: 335kcal

Ingredientes

Para la base de la tarta

Para el relleno de la tarta

Elaboración paso a paso

  • Comienza la base de la tarta triturando las galletas hasta convertirlas en polvo. Después, derrite la mantequilla durante unos 20 segundos en el microondas e incorpora las galletas molidas. Ahora, mézclalo todo hasta convertirlo en una masa homogénea. 
  • Cuando lo tengas, vuelca la mezcla en un molde y apriétalo con una espátula para compactarla bien. También puedes hacerlo con el culo de un vaso. Una vez hecho este paso, mete el molde en la nevera y déjalo enfriar.
  • Y mientras está en la nevera, ahora prepara el relleno de la tarta.
  • Para ello, pon a cocer en un cazo la nata y el azúcar y caliéntalo a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva completamente.
  • Después, añade el queso  crema y sigue removiendo hasta derretirlo completamente. Si quieres, en este paso puedes también añadir un poco de ralladura de limón y una cucharadita de esencia de vainilla para darle un toque más dulzón a la tarta. Y sigue
    mezclando.
  • Aparte, pon a hidratar  la gelatina durante 4 horas en agua muy fría.  Cuando estén blanditas, añádelas a la crema de queso. Y es en este momento en el que tienes que retirar el preparado del fuego y mezclarlo muy bien para derretirlas con el calor residual. Y déjalo enfriar unos 20 minutos aproximadamente.
  • Cuando la mezcla esté tibia, añádela con mucho cuidado al molde con la galleta. Para ello, viértela con mucho cuidado vertiéndola sobre una cuchara para que no caiga directamente sobre la galleta y pueda romperse. 
  • Ahora, para que la tarta de queso sin lactosa tome su aspecto característico, mete la
    tarta en la nevera durante dos horas para que cuaje.
  • Transcurrido este tiempo ha llegado el momento de decorarla.
    Y para hacerlo tienes muchas opciones. Puedes cubrirla con una capa generosa de mermelada o sirope de fresa, mora o arándanos, por ejemplo. O bien, puedes darle un toque mucho más vistoso si le añades, además, unos frutos rojos variados.